viernes, 21 de noviembre de 2014

Varsovia con amor


Melena al viento es lo que toca en estos días. Que no hay frío que pare ni situaciones que frenen. Comerse el mundo desde el minuto cero de cada día y sonreír. Que no hay mejor medicina que una sonrisa, ni mejor predisposición que la de querer ser feliz. 
Vivir el día a día con ganas de comerse el mundo. Escuchar una canción y subir al máximo el volumen, dejarte llevar. 
Recorrer mundo, descubrir nuevos lugares, conocer personas accidentalmente que acaban ayudándote y haciendo de guías turísticas. Una experiencia única que se la recomiendo a todo el que quiera. Siempre supe que viajar era una de mis pasiones, que el idioma no es barrera cuando hay intención y un diccionario en el bolso. Mil historias en diferentes rincones de muchas ciudades. Viajes de amigas y viajes con amor.
El post de hoy es sobre mi viaje a Varsovia de hace un par de semanas. Temperaturas bajas y un viento increíble al igual que unas ganas inmensas de perderme en el encanto de esa ciudad. Escogí vaqueros de ZARA, abrigo de SUITEBLANCO y mis HUNTER que no podían faltar. Un paseo por la antigua ciudad llena de encanto e historia. Edificios restaurado y calles maravillosas. Un café en Rynek y una visita obligada a la tumba del soldado desconocido.









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